abril 12, 2021

Avances tecnológicos en el ciclismo

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El acontecimiento decisivo en el desarrollo científico del ciclismo fue sin duda el planteamiento sistemático de Francesco Moser, que batió el récord mundial de la hora en 1984. Además de utilizar un cuadro de contrarreloj aerodinámico y ruedas de disco, Moser fue el primero en utilizar el nuevo test de Conconi para determinar el umbral anaeróbico mediante el entrenamiento con métodos específicos de frecuencia cardíaca. Este enfoque se complementa con el desarrollo y el uso de monitores de frecuencia cardíaca corporales para realizar un seguimiento del esfuerzo en tiempo real. Desde entonces, los monitores de frecuencia cardíaca se han hecho omnipresentes entre los ciclistas y los deportistas de todos los niveles. 

Desgraciadamente, sin los conocimientos necesarios para analizar e interpretar los datos, la frecuencia cardíaca se convierte en otro número sin sentido en una pantalla. En la última década, los monitores de potencia se han convertido en el nuevo estándar entre las herramientas de entrenamiento, con entrenadores como Hunter y científicos como Andy Coggan, doctor en fisiología del ejercicio, pioneros en el uso sistemático y detallado de esta herramienta para cuantificar el entrenamiento y maximizar la forma física. 

Sin embargo, el rendimiento es un número aleatorio a menos que el usuario sepa interpretarlo. Pero, ¿qué ciencia y artilugios de alta tecnología necesita la mayoría de la gente para disfrutar del ciclismo? ¿Cómo afectan los avances de la ciencia del deporte al ciclista medio? Creemos que incluso los ciclistas amateurs que sólo quieren hacer un 60k o una Gran Fondo de vez en cuando pueden estar contentos de mantenerse al día con las nuevas ideas, ya que aumenta la diversión y el disfrute del deporte. 

Seguro que conseguir un nuevo juego de ruedas tubulares de carbono de alta calidad y mejorar tu velocidad es genial, pero adoptar una nueva y probada idea de entrenamiento es el equivalente fisiológico de esas ruedas, y al final el resultado será el mismo.

El impacto del entrenamiento y de los avances tecnológicos está bien resumido en un estudio del Dr. Asker Jeukendrup, que, además de sus investigaciones sobre el ciclismo, también trabaja con el equipo ciclista profesional Rabobank. 

¿Cuánto debemos creer en la tecnología para mejorar nuestro rendimiento y dónde debemos priorizar e invertir nuestro dinero? Utilizando el ejemplo de un ciclista con un peso inicial de 7o kg, que completa una contrarreloj de 40 km en condiciones de no entrenamiento (48 ml de VO máx., tiempo 72:56), de entrenamiento (66 ml, 58:35) o de élite (80 ml, 52:02), Jeukendrup y Martin (2001) identificaron los efectos de las diferentes intervenciones, tanto en lo que respecta a la forma física como a la técnica, y los clasificaron por orden de importancia relativa. Para un ciclista novato, la simulación de una contrarreloj de 40 km puede mejorarse significativamente mejorando tanto el entrenamiento como la aerodinámica. 

Así pues, aunque los cambios y las compras de equipamiento contribuyen sin duda a la “velocidad lenta” de un ciclista, la mejora del rendimiento fisiológico y del ajuste de la bicicleta también aporta grandes beneficios, y aquí es donde entran en juego un entrenamiento y una preparación sólidos y basados en pruebas.

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