Navegando de nuevo este verano

Ya han pasado cuarenta años desde que hice mi primera travesía en un crucero de motor. La recuerdo porque embarrancamos al entrar a puerto y tuvieron que sacarnos a remolque, sin más desperfectos que el herido orgullo del patrón. Yo era demasiado joven entonces para darme cuenta, pero creo que todos aprendimos algo de aquel percance. Este aprendizaje ha continuado a lo largo de los cuarenta años siguientes, y espero poder transmitir al lector parte de él en este libro Existe una enorme cantidad de facetas dentro del manejo y del cuidado de un crucero de motor, y la mayoría se aprende con la experiencia. Cada vez que subimos a bordo o salimos a la mar aparece algo nuevo con lo que tenemos que enfrentarnos, pero en poco tiempo nos haremos al barco y a la mar, y ello nos va a permitir sacar el máximo provecho de nuestro barco, en experiencia y en diversión Uno de los primeros problemas que se nos va a presentar suele ser que nos encontremos en un puerto deportivo muy concurrido. Este no es el mejor sitio para aprender a gobernar el barco y lo más sensato es pedirle a alguien que nos ayude a sacarlo a aguas libres la primera así no incurriremos en errores de los que avergonzarnos delante de otros armadores En mar abierta hay mucho más espacio para maniobrar y podremos practicar lejos de las peligrosas paredes del muelle e ir tomándole la medida a la mar y a la forma en que el barco reacciona ante ella.

Pero alguna vez hay que volver a puerto, y esto puede resultar difícil, porque toda la información tiende a liarse en la cabeza cuanto más nos acercamos al puesto de atraque En estas primeras salidas, tener a bordo a alguien con experiencia es de gran ayuda, pero sólo vamos a aprender de verdad cuando lo tengamos que hacer por nuestra cuenta. Cuando llegue este momento, tenemos que calcularlo todo con anticipación para no llevarnos sorpresas desagradables (no hay que tener prisa), y en seguida nos daremos cuenta de que en realidad no es tan difícil como nos habíamos imaginado. Es aconsejable, eso sí, esperar a la marea baja para reducir el número de factores a considerar.

El gobierno del barco es sólo una de las facetas de la navegación a motor. Hay mucho que aprender sobre meteorología, sobre la mar y sobre navegación. No hay que aprender todo esto a la vez, sino ir poco a poco; eligiendo los lugares y las condiciones en las que vayamos a salir a la mar, de forma que al principio realicemos travesías fáciles con buen tiempo y luego vayamos ampliando nuestros horizontes a medida que vamos cogiendo confianza incluso si ya tenemos mucha experiencia es aconsejable tener siempre algo preparado para que si algo va mal (lo cual ocurre incluso en los barcos mejor organizados) podamos hacerle frente.

Gran parte de esta capacidad para hacer frente a los problemas proviene de un conocimiento profundo de nuestro propio barco. Un patrón medio pasa la mayor parte de su tiempo a bordo atracado a puerto. Aquí puede seguir su proceso de aprendizaje averiguando todo lo que pueda sobre su barco (por dónde van los sistemas de gobierno, qué es lo que provoca las intermitencias del sistema eléctrico, cómo funciona el sistema de conducciones…). Los barcos y sus equipo electrónicos, con sus sistemas son bastante complicados y cuanto más sepamos sobre ellos, mejor podremos hacer frente a las dificultades suena casi como si de volver al colegio se tratara, pero este aprendizaje puede completarse en el tiempo que queramos y a la velocidad que nos parezca. Hay que observar los otros barcos y el modo en que otras personas los manejan y no perder de vista las siempre cambiantes condiciones de mar y viento. En muy poco tiempo podremos hacer frente a todo tipo de situaciones como un profesional y obtendremos las satisfacciones que ello trae consigo.

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